A lo largo de la historia el negocio de las antigüedades ha tenido importantes altibajos, viviendo épocas tan doradas como sus candelabros y otras tan negras como la madera envejecida de sus muebles.

Evolución del mercado anticuario en el último tercio del siglo XX

Situación en la década de los 90

En los años noventa del pasado siglo XX, el negocio de las antigüedades era un negocio con gran movimiento, sobre todo por las cantidades de piezas que se trabajaban.

Así, era habitual comprar grandes lotes de productos que rotaban con rapidez en las instalaciones de todos los anticuarios. Otro factor a tener en cuenta era la amplia y variada demanda de antigüedades por parte de la clientela.

El perfil de cliente habitual de muchas tiendas de antigüedades eran los propios anticuarios. En efecto, compañeros mayoristas de procedencia francesa e italiana, compraban a las tiendas de antigüedades para realizar una función de intermediación, la mayoría de las veces, para cerrar operaciones con anticuarios estadounidenses. El motivo de esta corriente mercantil, se fundamentaba en la diferencia de valor existente entre la ya desaparecida peseta española, y el resto de monedas.

Entrada de España en la zona euro

Cuando el sistema monetario español se adecua a la zona euro, desapareciendo la peseta y acogiendo la nueva moneda, el euro, la situación cambia e inicia un descenso en la estabilidad de la anterior década.

Al imponerse el euro como moneda única en toda la Unión Europea, la diferencia de valor entre euro y dólar se redujo. La consecuencia fue fatal para España: aquellos comerciantes italianos y franceses comenzaron a dejar de comprar a los anticuarios españoles.

La Gran Recesión del 2008

El estallido en 2008 de la Gran Recesión a nivel mundial, afectó a todo tipo de sectores. El sector de las antigüedades no quedó indemne, causando un daño notable, ya que gozaba de una alta demanda debido al auge inmobiliario. Al reventar la burbuja inmobiliaria, el mercado de las antigüedades se vió arrastrado como efecto colateral a modo de dominó.

Consecuencia de esta situación, fue que los precios cayeron, junto con la demanda, al igual que la rotación de productos.

Ante este panorama, los profesionales del sector nos vimos obligados a modificar nuestras estrategias de negocio. En lugar de comprar grandes lotes de productos empezamos a buscar piezas con un valor especial y diferente, para así compensar la depresión en demanda y en precios.

En definitiva, se tornó de la cantidad a la exclusividad.

Situación actual del mercado de las antigüedades

Hoy en día, ya entrado el siglo XXI, se mantiene la tendencia que cerró la centuria anterior. Los clientes siguen buscando piezas únicas, especiales, además de nuevas líneas de producto tales como los materiales de construcción de época –tejas antiguassuelos de baldosa o puertas de madera y material de desguace, entre muchos otros- viéndose favorecida esta nueva orientación en la búsqueda de objetos,  y la vuelta al mundo rústico y natural.

Es de destacar que estamos hablando de un sector que nunca ha sido excesivamente grande ni competitivo. Muchos anticuarios y empresas dedicadas al mundo de las antigüedades nos conocemos, y, más que competidores, nos consideramos compañeros de gremio que compartimos la misma pasión por este mundo.

Jorge Marsol, Antigüedades Marsol e Hijos.