Los enrejados de forja, o rejas, como también se conocen, son un elemento actual. Muy utilizados en el mundo de la construcción, podemos decir que forman parte de nuestra cotidianeidad.

La resistencia a la par que la maleabilidad de los materiales utilizados en su fabricación, nos transmiten una mezcla de sentimientos en los que están presentes las ideas de seguridad y belleza. Podemos hablar de arte en la fabricación de enrejados de forja. También de tradición milenaria.

El forjado del metal

Cobre, bronce y el Hierro son los tres metales con los que nuestros ancestros empezaron la actividad metalúrgica. Durante la conocida como Edad de los Metales, período que abarca la Edad del Cobre, la del Bronce y la del Hierro (años 6.000 a.c al 1.000 a.c.) aprendimos a dar forma a estos metales, transformándolos en antigüedades rústicas y armas para la guerra.

El cobre fue muy usado en el Mundo Antiguo para cerrar templos y otros edificios. 

La técnica para dar forma a estos tres metales se llama forjado. A partir de la Edad de los Metales, la forja del metal se mantiene siempre en constante evolución. Siendo destacable el uso del hierro para fabricar rejas antiguas (en Roma las cárceles y edificios como anfiteatros tenían profusión de enrejados de hierro) que en un principio eran una unión de barrotes de forma básica, y que con el paso de los siglos han ido adquiriendo una apariencia muy laboriosa y perfeccionada.

Consecuencia de la actividad metalúrgica es la aparición de la figura del herrero, persona cuyo oficio es trabajar el metal.

Los enrejados de forja

Nacen de dos necesidades humanas:

  1. Proteger las edificaciones que quedaban abiertas por ventanas u oquedades.
  2. Separar espacios, o protegerlos del acceso público.

Los herreros se encargan de trabajar el hierro, para satisfacer a una demanda cada vez más alta que necesita enrejados para sus edificaciones. Surgen así hermonas manufacturas que en el mundo de las antigüedades son muy preciadas.

Utilidad de las rejas en la Historia

1. El enrejado de capillas

La civilización cristiana, ha sido una fuente inagotable de trabajos de herrería. En la Baja Edad Media la proliferación de catedrales, iglesias y capillas, y la exhibición de reliquias de un gran valor, hacían necesaria su protección mediante la instalación de enrejados dentro de los mismos edificios de culto, de modo que se permitía la exhibición de los tesoros a la vez que se les daba protección evitando el paso de los curiosos.

Este hábito en la edificación de edificios religiosos ha persistido durante siglos, apreciándose una evolución en el diseño de los hierros llegando a convertirse en un arte que se extendió brillantemente durante Renacimiento y Barroco.

2. Protección de ventanas

En España son famosas las ventanas andaluzas, con sus enrejados tan característicos. Sirva esta muestra como ejemplo ilustrativo del uso del hierro en ventanas.

3. Balcones de forja

Los balcones son  plataformas que sobresalen de los edificios y suelen estar sin techar. Para evitar la caída, están rematados con muretes o hierro. Al igual que las ventanas, existe gran diversidad de diseños y muchos balcones tienen la consideración de obras de arte por el acabado de forja con el que fueron construidos.

4. Cerramientos o cercas de hierro

Los enrejados de forja también son muy utilizados como linde, frontera o cercado de las propiedades inmobiliarias, y suelen estar fabricadas a conjunto con la puerta de entrada a la parcela en cuestión.

 

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